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Se ha presentado un nuevo concepto de invernadero ecológico llamado a revolucionar el sector europeo de la horticultura y que deja patente que la tecnología puede disminuir el consumo de recursos valiosos y al mismo tiempo maximizar la productividad.

La horticultura protegida, esto es, el cultivo de plantas en invernaderos, es un sector muy importante en Europa, pero también consume muchos recursos. La huella ecológica es el resultado de sumar los residuos generados y el consumo de energía, recursos hídricos y aditivos químicos tales como fertilizantes.

El proyecto Euphoros («Uso eficiente de los insumos en la horticultura protegida») asumió la tarea de crear una nueva generación de invernaderos más ecológicos. Su objetivo era incorporar criterios medioambientales a los requisitos constructivos tradicionales de carácter operativo y económico.

La ayuda comunitaria se destinó a desarrollar nuevos tipos de cultivos de cobertura con propiedades fitosanitarias. Asimismo, se modificó la cubierta de paneles de vidrio para obtener un equilibrio óptimo entre absorción de luz y aislamiento térmico. Se realizaron pruebas piloto en tres zonas climáticas de Europa.

En lo que respecta al consumo energético, se desarrolló un prototipo capaz de almacenar el calor residual generado al refrigerar el invernadero en verano y realizar la operación contraria en invierno. Asimismo, se estudió la posibilidad de sustituir los combustibles fósiles por energía solar y eólica, pero la viabilidad de esta opción dependía en gran medida de la ubicación geográfica del invernadero.

Es posible reducir el consumo de recursos hídricos reutilizando el agua de riego, aunque es preciso evitar la acumulación de sales a niveles que puedan resultar perjudiciales para las plantas. La simulación y el control de la temperatura, la humedad relativa y la ventilación reducen las enfermedades fúngicas. Por otra parte, los socios de Euphoros crearon una eficaz «nariz electrónica» para la detección temprana de plagas y enfermedades. Por último, a fin de cerrar el ciclo ecológico del invernadero, se estudió la posibilidad de reutilizar materiales residuales como la perlita, y se hallaron varias opciones viables.

Un estudio financiero exhaustivo puso de relieve la posibilidad de ahorrar costes limitando los gastos de explotación con medidas como reducir la necesidad de fertilizantes. Este hecho deja patente que los invernaderos ecológicos son una inversión acertada, en estos tiempos de incertidumbre financiera.

Estas son las tecnologías que Chile debiera adoptar para impulsar una agricultura más profesionalizada, lo cual apunte a desarrollarnos como potencia mundial agroalimentaria. 

1 comentarios:

Pablo Alejandro Macías Torres dijo...

Interesante innovación que representa la tendencia de los invernaderos orgánicos, ya que dan todas las ventajas de este tipo de cultivos con un menor daño al ambiente.

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