jueves



El agua como elemento, sustenta la permanencia de los sistemas de vida del planeta. Su ausencia o presencia y su calidad, determinan la salud de los humanos y la calidad de vida de toda la sociedad. 

Chile, es un país privilegiado en cuanto a la disponibilidad del recurso agua, al contar con una importante reserva de agua dulce en campos de hielo sur, en la zona austral. Sin embargo, este patrimonio está irregularmente distribuido a lo largo del territorio nacional. 

Sumado a esto, existe un nivel de conflictividad sobre el agua, que se ha ido intensificando durante las dos últimas décadas. Esto, atribuibles a problemas ambientales y sociales, vinculados por ejemplo: al incremento de la demanda de las ciudades, la contaminación y a los megaproyectos; pero especialmente a las políticas de mercado sobre el agua, que ha generado una contradicción del carácter de bien público de este recurso. 

El agua disponible se hace cada vez más escasa, tanto en cantidad como en calidad, en relación a las demandas crecientes de la sociedad. En Chile, los causes de agua superficiales están siendo sometidos a una carga cada vez mayor de residuos y desechos de todo tipo, muchos de estos tóxicos, con la consiguiente situación de riesgo para la salud y un alto costo de recuperación de las aguas y los ecosistemas.

Las aguas servidas son una de las principales fuentes de contaminación de ríos y aguas marinas. A comienzos del presente siglo, el 79% de las aguas servidas van a dar directamente a ríos y 21% al mar. El servicio de alcantarillado alcanza el 82,7% de la población y, a través de él, los vertidos de más de once millones de personas se descargan directamente sobre el medio ambiente. Casi el 85% de estas descargas no reciben ningún tipo de tratamiento, 8,3% sí lo recibe y 6,9% se evacúa por medio de emisores submarinos (Programa Chile sustentable, 2004). 

En las zonas rurales, es recurrente que no se cuente con sistemas de alcantarillados para evacuar las heces humanas, utilizando entonces pozos negros excavados en el suelo, sin revestimiento (salvo excepciones) construidos muchas veces muy cerca de los pozos de abastecimiento de agua. Un ejemplo de ello se observa en un estudio realizado por INIA (2004) en la zona de Ninhue, de 92 pozos de captación de agua analizados microbiológicamente, 72 registraron contaminación por Coliformes Fecales y 81 pozos por Coliformes totales.

Por lo que este artículo busca generar, una alternativa para transformar nuestras heces en un valioso abono para enriquecer nuestras tierras de cultivo, llamado “humanure”, proceso que puede ser confortable al permitirnos hacernos cargo de algo que nosotros generamos y contribuir al cuidado de nuestro planeta. Este tipo de reciclaje o compostaje, es sencillo, seguro, eficaz y no usa prácticamente nada de agua.

Se requiere de contenedores de 20 Litros, los que recogerán el material fecal humano y el material de cobertura, este último debe ser más o menos fino y seco, puede ser hojas secas, paja o idealmente aserrín. El proceso de compostaje no genera mal olor, cualquier material mal oliente depositado en el contenedor de 20 Litros, se cubre con material seco y limpio para evitar malos olores (como tirar la cadena), no es necesario mezclar ni remover, tan sólo cubrir. Hay una regla simple a seguir, si los contenidos del baño huelen mal, se añadirá más material de cobertura hasta que el mal olor desaparezca. 

Los contenedores tienen que ser cómodo e higiénico, por lo que se recomienda ponerle una tapa de baño, y su ubicación también tiene que ser en un lugar seguro y confortable. El material recogido en los contenedores una vez llenos, debe ser vaciado en un cajón de compost (1,5x 1,5 m), el lugar donde se realizará el proceso de descomposición. El cajón no debe tener fondo, ya que es necesario que ingresen microorganismos del suelo al proceso. Sólo se requiere que antes de comenzar a vaciar el humanure de los contenedores al cajón, se coloque un colchón de materia orgánica de más de medio metro de altura. Un contenedor, si es utilizado sólo por una persona debería vaciarse una vez por semana, y para mejores resultados se necesita por lo menos de 4 contenedores de 20 L. los cuales deben ser limpiados con un poco de jabón biodegradable y agua, que posteriormente se verterá sobre la pila de compost para humedecerla y facilitar la descomposición. Es necesario controlar la humedad, protegiéndolo del exceso de lluvia. 

Una vez que el cajón se halla llenado completamente, deberá taparse con material de cobertura limpio y dejar que repose, sin tocar, durante un año aproximadamente. Tiempo necesario para eliminar organismos patógenos. El compost terminado, debe tener la apariencia y olor de tierra rica y húmeda de jardín. Se recomienda utilizar en arbustos, flores y arboles. Es posible utilizar en huertos de hortalizas, pero para ello el proceso debe completar dos años para nuestra seguridad.

Si deciden llevar a la práctica este tipo de tecnología y requieren de más información, pueden escribir al mail sayencita@gmail.com , o buscar manuales de humanure en la web.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aquí.

Blog Archive

Lo más visto

Recent Posts

Text Widget