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En los últimos años el interés y desarrollo del cultivo del avellano europeo ha aumentado a pasos agigantados, debido a la facilidad de adaptarse a diferentes condiciones agroclimáticas. La simpleza en los manejos culturales y sobre todo la estabilidad económica a nivel mundial, con respecto a los precios de este fruto seco, han llevado a un importante crecimiento en el número de hectáreas en Chile.

Desde la primera aparición del cultivo en el censo agropecuario del 1997 con 116 há, principalmente desde la VII a X región, hasta hoy en día con más de 11 mil há plantadas, demuestra que en pocos años ha tenido un incremento importante en la superficie nacional. Actualmente la tasa promedio de plantación es de mil hectáreas al año, nada exagerado para el potencial productivo que puede alcanzar nuestro país en los años venideros.

Junto con el aumento de la superficie plantada, se han modificado y mejorado los diferentes manejos agronómicos, esto ha llevado a perfeccionar el cultivo tanto en huertos como en viveros proveedores de plantas.

El avellano Europeo al igual que la gran mayoría de los frutales, mantiene la tónica de la propagación vegetativa, esto permite mantener las características productivas de la variedad deseada, manteniendo la línea de los cultivares introducidos principalmente de Europa y Los Estados Unidos.

La única presentación que existía hace algunos años atrás, era la planta a raíz desnuda, procedente de planteles madres, propagadas por la extracción de sierpes enraizados. Este proceso tarda una temporada desde que emergen los pequeños vástagos en primavera, hasta que cumplen su ciclo vegetativo en invierno. Con este tipo de planta existe la posibilidad de ser llevada directamente al terreno definitivo del cultivo o, pasar por una recría o engorda de un año; con esta técnica se logra una planta de mayor tamaño y resistencia; esta recría se utiliza bastante en la zona sur y en proyectos sin riego tecnificado, donde la limitante principal es que todos los trabajos de establecimiento del huerto deben ser en los meses de receso de la planta, concentrando la época de plantación solo a 3 meses del año.

Con la intención de extender el cultivo, tanto en superficie como en fechas de plantaciones, fue necesario buscar algún tipo de planta que permitiera ser llevada a terreno en cualquier época del año sin que presentase las dificultades típicas de una planta que tiene sus raíces expuestas al aire libre, de ahí surgió la idea de poner a disposición del mercado un nuevo producto; planta en contenedor o maceta.
Sistema de producción de planta en maceta:

Lo más importante es la calidad y sanidad del material vegetativo que se obtiene de planteles madres certificados, especialmente destinados a la producción de estacas. La preparación del material comienza con la brotación de nuevos sierpes en primavera, los que al cabo de una temporada de manejo se recolectan enraizados. Durante el receso invernal son trasplantados a macetas; este proceso es mecanizado con la intención de preparar una importante cantidad de plantas en un tiempo reducido.

El tipo de Sustrato que se utiliza es muy importante, este debe tener una estructura adecuada para el sistema radicular del Avellano europeo. Se utilizan dos sustratos esterilizados, turba en mezcla con fibra de coco, la que evita problemas de asfixias y pudriciones, permitiendo la formación de un sistema radicular sano, con raíces principales vigorosas y una mayor proporción de raicillas activas. La maceta es bastante amplia (de 2,5 litros), especialmente diseñada para especies frutales, cuenta con una base elevada que evita la exploración de raíces al exterior de la maceta. Al carecer de una raíz pivotante, el Avellano europeo, se adecua muy bien a la producción de plantas en contendedores, luego pasa a una etapa de crecimiento, periodo que va de los seis meses a un año. Con manejos culturales como fertirrigaciones y aplicaciones fitosanitarias se logra obtener una planta terminada, en óptimas condiciones fitosanitarias, con un buen equilibrio nutricional y, lo más importante, bien aclimatada para ser llevada a campo.

Podemos ver en épocas de actividad vegetativa que al 5º ó 6º día de trasplantada, ya tenemos las primeras raicillas explorando el suelo.

Conclusión:

En respuesta al gran interés en prolongar el periodo de establecimiento de plantaciones, se ha desarrollado un formato de planta en Contenedor, que utilizando materiales y técnicas adecuadas, dan origen a una planta con características óptimas para ser trasplantada a campo durante gran parte del año. Si se cuenta con un adecuado sistema de riego, se puede plantar incluso en épocas de mayor complejidad agroclimática, como son los meses de pleno verano.

Este sistema ha puesto a disposición del mercado la cantidad y calidad de plantas para satisfacer las necesidades de los interesados en integrar el grupo de productores de avellanas.

Gracias a este formato de planta se ha logrado alcanzar el número de hectáreas plantadas actualmente en Chile. Las primeras plantaciones con este tipo de planta fueron puestas en terreno en el año 2006, hoy en día podemos ver huertos acorde a su edad muy uniformes, bien desarrollados e iniciando su proceso de producción. Considerando los resultados que se están obteniendo y el creciente interés en el cultivo, podemos decir que el desarrollo de la planta en maceta; es una alternativa posible y efectiva.

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