viernes

Un tipo de miel podría hacer frente a bacterias resistentes


La miel de manuka o árbol del té, un pequeño arbusto originario de Nueva Zelanda y Australia, podría eliminar las heridas infectadas de forma crónica e incluso ayudar a revertir la resistencia bacteriana a los antibióticos, según un estudio del Instituto Cardiff de la Universidad de Gales, que se ha hecho público durante la reunión de la Sociedad General de Microbiología en Harrogate (Reino Unido).

Los investigadores, dirigidos por Rose Cooper, examinaron cómo la miel de manuka interactúa con tres tipos de bacterias que suelen infectar las heridas: ‘Pseudomonas aeruginosa’, estreptococos del grupo A y ‘Staphylococcus aureus’ resistente a la Meticilina (SARM).

Los autores descubrieron que la miel interfiere con el desarrollo de estas bacterias en una variedad de formas y sugiere que la miel es una opción atractiva para el tratamiento de las heridas infectadas resistentes a los fármacos.

martes

Resistencia al glifosato ya es un problema mundial


La resistencia de malezas al glifosato, un herbicida ampliamente utilizado en la agricultura moderna, viene preocupando a los investigadores locales hace años. Uruguay busca prevenir un problema mundial.

La problemática será planteada en la Jornada de Cultivos de Invierno, a realizarse el jueves 14 en Trinidad, Flores, por la investigadora del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Amalia Ríos, entre otros temas de interés para los productores.

En los últimos años se han registrado numerosos casos de resistencia a nivel mundial; actualmente hay 21 malezas con resistencia, varios de ellas en el Cono Sur y se considera que existe riesgo inminente de nuevas ocurrencias en distintos países.

lunes

El gran dilema agrario: ¿calentar el planeta o alimentar al mundo?


Los granjeros del futuro tendrán que servirse de reses y ovejas que eructen menos metano, de cultivos que emitan menos óxido nitroso y convertirse en expertos en informar a las autoridades sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La actividad agraria es una importante fuente de GEI y su porcentaje de emisiones crecerá a medida que aumente la demanda de alimentos por parte de la creciente población mundial, afirma el científico de la universidad australiana de Melbourne John Eckard.

Sin embargo, los hombres del campo se enfrentan a un desafío casi imposible: alimentar al mundo, al tiempo que intentan reducir las emisiones y adaptarse a los extremos climáticos como las sequías e inundaciones que trae el calentamiento global, añade.