Específicamente los investigadores han utilizado luz ultravioleta del tipo C, conocida simplemente como UV-C, con la cual han podido desinfectar la superficie de frutas y verduras fresas, así como de algunos productos minimamente procesados de cuarta gama, es decir, aquellos que son cortados, pelados, lavados y envasados.
Lo que ocurre es que la potencia de la radiación UV-C daña el ADN de microorganismos tales como bacterías, virus y hongos, por lo que al atacar su material genético se impide su reproducción. Esto constituye una buena noticia para el sector de postcosecha, ya que las cifras mundiales de pérdida de productos agrícolas debido a problemas fitosanitarios son bastante elevadas.


Anónimo
