En la extracción del aceite de oliva se obtiene un residuo, formado por la pulpa de la aceituna, el agua del fruto (alpechín) y el hueso triturado, que se denomina alperujo. Es muy contaminante, pero una vez compostado puede ser utilizado como abono orgánico en agricultura ecológica o, en mezcla con turba, como sustrato en macetas para el cultivo sin suelo.Según estudios de la Universidad de Sevilla, la sustitución de fertilizantes químicos por este abono natural supondría un ahorro para el sector olivarero de unos 60 millones de euros anuales. El año pasado, en España se produjeron un total de 5,5 millones de toneladas de alperujo, de los que el 82% se localizó en Andalucía.



