En un huerto ecológico, la lucha contra los insectos que posiblemente puedan convertirse en plaga es una de las tareas que más quebraderos de cabeza puede producir, sobretodo teniendo en cuenta que vamos a descartar rotundamente desde un principio cualquier tratamiento con plaguicidas sintéticos, que no causan otra cosa que desequilibrios ecológicos e impactos contra nuestra salud y la de nuestro entorno.
De este modo, vamos a tener que recurrir a otros métodos de control y prevención de plagas. Eso sí, siempre haciendo honor al adjetivo que acompaña a nuestro huerto, ese calificativo tan usado como incomprendido: “ecológico”. Y es que, para que un huerto sea ecológico no basta con comprar semillas ecológicas y no añadir fertilizantes químicos. Para que nuestro huerto pueda ser calificado y acreditado como realmente ecológico, debemos llevar a la práctica y recrear en la pequeña escala de nuestro trocito de tierra el término de equilibrio natural y biológico.



















