viernes

Se llama Tritordeum y tiene menos gluten y más fibra, ha sido creado con técnicas naturales (no es transgénico) que lograron combinar trigo duro con cebada silvestre, aseguran que tiene mejor sabor y agradable aroma. 

Éste nuevo cereal tiene la acreditación de especie cultivada natural y ha sido desarrollado con técnicas tradicionales de mejora en el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con Agrasys, una "spin-off" (empresa derivada) del CSIC, ubicada en el Parque Científico de Barcelona, que ahora lo está introduciendo en el mercado.


martes

Los huertos urbanos van tomando cada día más presencia en nuestras ciudades; terrazas, patios, balcones incluso ventanas, cualquier lugar es bueno para iniciarte en esta gran aventura de hacer crecer tus propios alimentos.

A continuación te presentamos los principales motivos para poder motivarte a cultivar en tu casa. 
¡Pon Atención! 

1. Sabes lo que comes:
Alimentos saludables, frescos y de temporada. Tomates “feos” y apetitosos, zanahorias “pequeñas” y dulces, lechugas “arrugadas” y tiernas… productos frescos y de temporada cultivados con plaguicidas naturales, libres de pesticidas y cosechados justo unos minutos antes de ser ingeridos; cuidando los alimentos que ingieres cuidas de tu salud y de la salud del planeta.

2. Ahorrar dinero
Si eres perseverante, conseguirás cosechas suficientes para reducir tu compra de verduras y hortalizas frescas. Para empezar no inviertas grandes sumas de dinero, simplemente prueba en unas cuantas macetas; eso sí, te recomendamos que adquieras unas buenas semillas (si te es posible de origen ecológico certificado), una buena tierra y que te informes en la red de los cuidados básicos que necesitan las plantas que has elegido.

3. Tomar consciencia del valor de los alimentos
Cuando cultivas tus propios alimentos tomas consciencia del esfuerzo que requiere conseguir una cosecha suficiente y de calidad, un valor que no tiene que ver con el precio que el mercado establece según la oferta y la demanda del momento.

4. Estar en contacto directo con la naturaleza 
Tierra, agua, insectos, plantas, la luna, la lluvia … estar cerca de la naturaleza en medio de la ciudad es un placer que nos permite escapar del ruido y del bullicio que nos rodea, un oasis de tranquilidad en medio del caos.

5. Tomar acción para ser más sostenible
Hace tiempo que no te llevas las bolsas de plástico del supermercado  no compras alimentos embalados en bandejas de porespán y miras el origen de los alimentos antes de comprarlos… ¿y si das un paso más en tu compromiso hacia la sostenibilidad? Puedes empezar cultivando hortalizas en un par de macetas y probar la experiencia, seguro que va a ser satisfactoria y te animarás a ampliar tu pequeño huerto.

6. Reducir la huella de carbono
¿Te has parado a pensar qué parte del precio de 1kg de tomates corresponde a su cultivo y qué parte a hacértelo llegar desde la huerta a tu casa? Algunos estudios cifran entre 1 y 7 calorías la energía que la industria alimentaria necesita para fabricar ¡1 caloría de alimento!
Cultivando tu propio huerto reduces el gasto energético en transporte, almacenaje, manipulación y materiales de embalaje.

7. Horticultura, una actividad meditativa
Dos es uno… ¡cuida tu huerto y medita! Dedicar tiempo a tu huerto te ayudará a bajar la velocidad de tus pensamientos; intenta realizar esta actividad en silencio y despacio, poniendo toda tu atención e intención en cada una de las acciones que realices. Agradece la alegría que te da el cuidado de cada planta, la recolección de sus frutos y el sabor y nutrientes con que te obsequian.

8. Aprender una nueva habilidad
Los humanos necesitamos retos, superarnos, aprender, conocer… afición eminentemente práctica, te puedes apoyar en blogs o cursos de horticultura urbana para superar las barreras iniciales del aprendizaje; como más sepas, más te divertirás.



viernes

En un huerto ecológico, la lucha contra los insectos que posiblemente puedan convertirse en plaga es una de las tareas que más quebraderos de cabeza puede producir, sobretodo teniendo en cuenta que vamos a descartar rotundamente desde un principio cualquier tratamiento con plaguicidas sintéticos, que no causan otra cosa que desequilibrios ecológicos e impactos contra nuestra salud y la de nuestro entorno.

De este modo, vamos a tener que recurrir a otros métodos de control y prevención de plagas. Eso sí, siempre haciendo honor al adjetivo que acompaña a nuestro huerto, ese calificativo tan usado como incomprendido: “ecológico”. Y es que, para que un huerto sea ecológico no basta con comprar semillas ecológicas y no añadir fertilizantes químicos. Para que nuestro huerto pueda ser calificado y acreditado como realmente ecológico, debemos llevar a la práctica y recrear en la pequeña escala de nuestro trocito de tierra el término de equilibrio natural y biológico.


Los fertilizantes líquidos biológicos y orgánicos de pescado que se comercializan bajo la marca Bio Marinus son fabricados mediante un proceso de hidrólisis enzimática en la planta de procesamiento de pescado que United Fisheries posee en Christchurch (Nueva Zelanda).

La compañía produce cada año unas 600.000 toneladas de desechos de pescado, generados a partir del procesamiento de un millón de toneladas de pescado. La mayor parte de los residuos se utilizan para elaborar harina de pescado, un proceso que requiere un alto consumo de energía. Pero el fundador de United Fisheries, Kypros Kotzikas, cree que estos productos pueden ser mejor utilizados mediante su transformación en fertilizantes naturales para el ganado, que sustituyan a los químicos.

Según el empresario, las ventas iniciales a los viñedos y agricultores fueron positivas y el siguiente paso es apuntar a los productores de lácteos y convencerlos de sus beneficios, informó Fairfax NZ News.

"Mi ambición es conseguir que la industria pesquera y la industria láctea trabajen juntas y se ayuden entre sí para crear un ambiente que produzca productos que la gente pueda comer sin que hagan daño", declaró Kotzikas. "Sabemos que al poner Marinus Bio en el suelo creamos un suelo sano, plantas sanas, animales sanos y, con suerte, gente sana."

Los fertilizantes líquidos de pescado ya se están aplicando en granjas de Canterbury, la costa oeste, Otago central y Southland. Trabajan mejor y absorben la mayor parte del nitrógeno, de acuerdo con los experimentos realizados en Springston y granjas lecheras de Greenpark por la compañía de servicios independientes de investigación Land Research Services, de Lincoln.

Los estudios demuestran que los fertilizantes líquidos de pescado pueden mejorar la salud de los suelos y ayudar a reducir el contenido de nitratos, ya que con frecuencia las plantas usan más nitrógeno cuando el Bio Marinus se combina con la urea. El contenido de calcio y magnesio fue un 10% superior al de los tratamientos que emplean solo urea.

Kotzikas destaca otros posibles beneficios aún no demostrados por la investigación: las plantas afrontan mejor las enfermedades, el ganado libera menos gas metano y los productos actúan como elemento disuasorio de heladas en los viñedos. Otra ventaja es que las vacas lecheras que consumen los productos de ensilaje de pescado producen leche con un aumento significativo de los niveles de ácidos grasos omega-3, según Radio New Zealand. Quedan dos años para que finalice el estudio de la Universidad de Lincoln sobre un ensilado de pescado para la alimentación de los animales. El producto se usará para vacas lecheras (sobre todo en salas de ordeño) y probablemente en combinación con semillas de palma. Los ensayos podrían llegar pronto a las granjas comerciales.

Más Información en http://www.fis.com/ 

lunes


Uno de los mayores impedimentos para el despliegue de esta tecnología es la falta de interacción entre sus desarrolladores y los fabricantes de alimentos. Aunque las tecnologías que funcionan con energía solar hoy en día juegan un papel importante en el procesamiento de alimentos, solamente se utilizan a muy pequeña escala. Según los autores del estudio, la viabilidad del uso a gran escala de las tecnologías que funcionan con energía solar debe estudiarse en futuras investigaciones.

La falta de conocimiento de las tecnologías que funcionan con energía solar es uno de los mayores obstáculos para la propagación de su uso. Los autores del estudio consideran que la popularización de las tecnologías que funcionan con energía solar depende en gran parte del trabajo conjunto entre agencias gubernamentales e internacionales.

Algunas aplicaciones y experiencias

Entre las tecnologías que lo autores del estudio abordaron se encuentran los secadores solares, que son más rápidos e higiénicos que la luz natural y que el secado al sol.

Distintos actores deben trabajar conjuntamente para que en el procesamiento de alimentos se amplíe el uso de tecnologías que funcionan con energía solar. Según los autores del estudio, en la mayor parte de las zonas del sur de Estados Unidos los secadores solares pueden utilizarse en promedio entre 250 y 300 días al año.

Durante los últimos años la industria del procesamiento de alimentos ha sido testigo del desarrollo de diversos dispositivos para hervir, cocer al vapor, escaldar y tostar que funcionan con energía solar.

En India se han utilizado concentradores solares de 2,3 metros para hervir las grosellas que se usan en la fabricación de Amla Candies y de Amla Pickles.

Frito-Lay una apuesta solar Los autores del estudio también citan la instalación en 2008 de un campo de concentración solar de cinco acres por parte de Frito-Lay para la fabricación de sus Sun Chips en Modesto (California). En el estudio se comenta que gracias a este campo de concentración solar Frito-Lay redujo en un 22% la cantidad de electricidad necesaria para hacer cada bolsa de Sun Chips. Frito-Lay prevé que su planta de Casa Grande (Arizona) funcione en un 100% con energía solar.

Más Información en http://www.clubdarwin.net/


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