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Cómo hacer jardines hidropónicos en casa

Muchos jardineros están volviéndose hacia los jardines hidropónicos por distintas razones. Este tipo de jardines se caracterizan por ser pequeño y de fácil crecimiento en interior, además son perfectos para hacer crecer vegetales, en especial tomates rojos. Por si esto fuera poco, el equipo requerido para mantener un jardín de este estilo no es costoso y es relativamente fácil de manejar.

Los jardines hidropónicos son aquellos que hacen crecer plantas sin un suelo, en otras palabras son “jardines sin tierra”. Hay muchos métodos para realizar un jardín hidropónico, la mayoría funciona mejor que lo jardines tradicionales, porque es más fácil darle a la planta exactamente lo que necesita cuando lo necesita. En éstos jardines, las plantas sólo reciben aquello que uno le da, por eso usted será capaz de regular el pH, los nutrientes, la fuerza de los nutrientes, la cantidad de agua y la cantidad de luz que reciba (y no tendrá que preocuparse por el frío del invierno). Todo esto hace necesario que usted realice una investigación acerca de la planta que está intentando hacer crecer, para que sepa lo que le tiene que dar para que crezca.

domingo

La agricultura orgánica como parte de la solución

Agricultura orgánica¿En algún momento en la sociedad volveremos a lo orgánico y nos olvidaremos de lo artificial? Sinceramente no lo creo, pues somos millones de personas en el planeta, y la tasa de crecimiento poblacional aumenta drásticamente, siendo que los métodos del cultivo tradicional no funcionan a los tiempos con los que se requiere para alimentar a todos.

Sin embargo, hemos empezado a ver como lo orgánico está dejando de convertirse en una moda para establecerse como una parte de la producción de alimentos, desarrollada por aquellos quienes se preocupan por la sanidad y composición nutrimental de los productos que consumen; algo que se está volviendo muy común en los países desarrollados, donde el poder adquisitivo es mayor.

Pero la agricultura orgánica por si sola no podría jamás alimentar a toda la población sin dañar el medioambiente, pues según explica Matt Ridley en su libro El optimista racional, para ello sería necesario talar todas las selvas y bosques del planeta, con la finalidad de tener tierras de cultivo, lo que sería completamente inaceptable.